‒ ¿Por qué la vida es tan injusta conmigo? ‒Gritó Celia mientras se levantaba por octava vez del suelo. Hacer skateboard no era su punto fuerte, aunque lo intentaba y no se rendiría hasta conseguirlo.
‒ No es injusta contigo. Más injusta es conmigo que tengo que aguantarte.La mirada que Celia le lanzó a su amiga Gabriela lo decía todo.
‒ Pero te quiero y por eso me he levantado a las 9 de la mañana para enseñarte. Venga, móntate e intenta frenar delante de mí.
‒ ¿Para qué? –preguntó Cell colocando un pie suyo encima.
‒ Para saber frenar. Si no sabes frenar quiere decir que no lo controlas, además de que puedes evitar porrazos bien fuertes.
‒ ¡Pero si no la controlo!
‒ ¡Que lo intentes he dicho!Celia refunfuñó pero hizo lo que su amiga le mandó. Avanzó balanceándose, y de momento ya iba mal. Sus piernas estaban rígidas y no estaba segura de lo que tenía que hacer. A penas estaba a unos metros de de Gabriela y esta ya le estaba diciendo lo que tenía que hacer. Pero la mente de Cell estaba bloqueada.
‒ ¡Para! –gritó Gabriela apartándose.
‒ ¡Eso intento!
‒ ¡Apartaos! –exclamaba Gabriela al ver que se dirigía a un grupo de skaters.Uno de los chicos paró la tabla con el pie y la cogió de la cintura para evitar que se cayera.
‒ Córtate un poco, ¿no? –gruñó Celia apartándose del joven, pero cuando se dio la vuelta se calló.Era guapísimo. Su pelo rizado castaño estaba recogido por una goma y sus ojos azules le hicieron ver la playa a través de ellos. Era alto, un poco más alto que ella pero sus músculos lo compensaba.
‒ De nada, supongo –dijo al fin uno de los dos.
‒ Sí, bueno. Gracias –agradeció ella.
‒ Tienes buen genio –bromeó él – Mi nombre es Danny
‒ ¡Celia! –exclamó su amiga Gabriela.
‒ Así me llaman ‒sonrió tímida ella.
‒ ¡Te dije que frenaras! –le dijo Gabriela.
‒ Estaba poniendo en práctica una técnica de ligue –añadió uno de los amigos del chico.Danny le dio un golpe en el brazo aunque en cierto modo, no era una mala forma de conocer a alguien.
‒ Daros el número, ¿no? –bromeó otro de los chicos – O dámelo a mi, guapa.
‒ ¿Lo quieres? –le preguntó Celia.
‒ Claro, así cuando vuelvas a estar en apuros te salvaréAmbos sacaron sus teléfonos móviles mientras que Gabriela charlaba con uno de los jóvenes.
‒ Hasta pronto entonces –añadió ella.
‒ Hasta luego –afirmó él guiñándole un ojo.
~ En algún lugar del mundo ~
‒ Oh venga, Darío. ¡Coge el puto móvil! ‒le gritó April a su teléfono. Intentaba llamar a su amigo pero no había manera.Caminaba a paso lento por la playa, por aquella zona no pasaba mucha gente. La arena estaba blanca, no quemaba tanto como en otras costas y se podía visualizar algunas que otras huellas de personas y animales. El agua estaba tibia y la temperatura perfecta. A April le gustaba aquel sitio que descubrió hace poco, aunque llevará en la costa mediterránea tan solo 3 días. A lo lejos, cerca del embarcadero, se escuchaba como unos acordes de la canción John Lennon, Imagine. Aquella canción le encantaba, así que decidió investigar de quien se trataba. Cuando se acercó todo lo máximo posible, no pudo ver de quien se trataba.
Maldita sea.
‒ You may say I'm a dreamer but I'm not the only one... ‒cantaba aquel joven, pero otra canción sonó al mismo tiempo, su móvil.
‒ ¿Si?... Darío, no es el mejor momento ahora... ¿Qué?..Ya te llamo después.La conversación más corta que ha tenido con su mejor amiga, Darío. Al apagar el móvil no escucho la voz del muchacho y suspiro, saliendo de su escondite creyendo que este se había marchado ya.
‒ ¿Me estabas espiando? ‒de repente April se giro y pudo visualizar el rostro de aquel joven que cantaba una de sus canciones favoritas. El joven se encontraba apoyado en una de las maderas que soportaba el embarcadero, vestía con una simple camiseta de botones, aunque los llevaba desabrochados, de color blanco, con bermudas negras y unas clásicas chanclas del mismo color que la parte de arriba.
‒ ¿Yo? no, solo pasaba por aquí y eso. Ya sabes, lo típico ‒hizo una falsa sonrisa, sus nervios la delataban y se notaba a la perfección que estaba mintiendo.El joven se acerco a April para visualizarla bien. Esta, al verlo que se acercaba se iba acercando más y más se dio la vuelta y camino deprisa, pero el muchacho no le pudo permitir tal cosa y la detuvo cogiéndola del brazo.
Al notar como el desconocido le impidió echar a correr, esta se dio la vuelta cabizbaja. Pero él le sostuvo el mentón y le alzo la cara.
‒ Eres tú... ‒al ver el rostro de la chica no pudo ocultar su sorpresa. Notaba como su corazón le latía ahora más deprisa, era ella. April, se mojo los labios con su lengua.Jamás había visto nunca a aquel chico, ¿se habrá equivocado? Sí, seguramente será eso.
‒ Lo siento, creo que te has engañado. Tú y yo nunca nos hemos visto.
‒ Bueno, yo te he visto en mis sueños, ¿eso vale? ‒contestó el chico con una tímida sonrisa ‒ De verdad, eres esa persona que siempre he querido conocer y jamás he visto a nadie igual.
‒ Pues que suerte has tenido, majo ‒ dijo con ironía la joven.
‒ No lo sabes tú bien.
‒ ¿Cómo te llamas?
‒ ¿De verdad no sabes quien soy?
‒ ¿Debería?
‒ Me llamo Niall, ¿y el tuyo es? ‒se sorprendió ante la pregunta de la joven, no sabía quien era. Algo extraño que a la vez le gustaba.
‒ April. Un placer.Ambos, tuvieron la idea de meterse en el agua para refrescarse un poco, así que dejaron sus cosas en la arena, se quitaron la ropa hasta quedarse en bañador y se fueron al agua. Pasaron el rato ahogándose, haciendo carreras para ver quien podía ir más lejos y nadando. Al final, salieron del agua y se sentaron a hablar.
‒ ¿Estas aquí sola, con tu familia, amistades, pareja...? ‒preguntó Niall.‒ Con mi familia, nunca me he ido de vacaciones sola ‒respondió mientras se terminaba de secar ‒ ¿Y tú? ¿Has venido con la pareja?
‒ Nada de eso, no tengo novia.
‒ Oh, eso esta bien ‒este, al ver la contestación de la joven la miró alzando una ceja mientras sonreía divertido ‒ ¿Qué? No, no pienses mal. Me refiero a que se esta bien sin pareja en un lugar que te gusta, porque si quieres volver te recordaría a esa persona el lugar...Vale, me callo ‒ Niall rió ante el comentario de April.
‒ Entonces, ¿por eso has dejado a tu novio en tu Inglaterra?
‒ Por el simple hecho de que no tengo pareja ‒dirigió sus ojos a los suyos y al ver que este también la observaba aparto la mirada hacia su móvil ‒ ¡Joder, que tarde se ha hecho! Me tengo que ir, lo siento.
‒ No te preocupes, tranquila ‒sonrió, levantándose y luego ayudándola a ella a levantarse ‒ Un placer haberte conocido mejor, April.
‒ Lo mismo digo, Niall ‒le dio un beso a la mejilla como a modo de despedida y se fue corriendo hacia su casa. Niall, se quedo embobado ante su gesto.
‒ ¡April! -grito esté, al ver que se alejaba cada vez más.
‒ ¿Qué? ‒se oyó a lo lejos como le respondía.
‒ ¿Cuando volveremos a vernos? ‒volvió a gritar él.
‒ ¡Dentro de poco! ‒se pudo escuchar al final.Niall, esperó a que la imagen de April fuera menos visible hasta el hecho de no poder visualizarla más.
“Where are those happy days, they seem so hard to find...”
Era el móvil de April.
‒ Ams, ¿diga?...No, no soy April, se ha dejado el móvil...Soy un amigo...Sí, descuida...Adiós.Fin de la llamada.
“¿Darío? Seguro que es su ex" Pensó Niall.